Compromiso en París para
salvar el planeta 195 países acuerdan rebajar
las emisiones que contribuyen al calentamiento global.
Casi 200 países reconocieron que los peligros
del calentamiento global son más graves
de lo que habían admitido y aceptaron
replantear sus modelos de crecimiento y reducir las emisiones de gases
de efecto invernadero.
Principales puntos del Pacto
Enfriamiento del planeta. Intentar que
para fin de siglo el aumento de la temperatura media quede 1,5 y 2 grados.
Contribuciones quinquenales. Los países
presentaran sus objetivos de reducción de emisiones cada cinco años.
Mecanismos de control. Se crean
inventarios para seguimientos de los
programas nacionales de reducción.
Pérdida y daños. Creación de un
mecanismo de compensación a los estados más afectados por el cambio climático.
Ayuda financiera. Los países
desarrollados movilizaran 100.000
millones de dólares al año en apoyo de los países con menos recursos. Laurent
Fabius, selló simbólicamente el primer pacto universal sobre el clima, que
entrará en vigor en 2020. A partir de 2025, se revisara al alza. Aunque los objetivos de reducción no serán
vinculantes, los expertos consideran que el acuerdo es ambicioso.
Este pacto abre un camino, pero no es la meta,
como resaltaron los negociadores. Los esfuerzos que hay ahora sobre la mesa no
son suficientes para impedir que el aumento de la temperatura a final del siglo
se quede”muy por debajo de los dos grados”
el objetivo que persigue el pacto. Todos los países firmantes deberán limitar
sus emisiones, aunque los desarrollados tendrán que hacer un mayor esfuerzo y
movilizar 100.000 millones de dólares anuales.
El acuerdo
de París fija, entre otros, objetivos, elevar los “flujos financieros” para
caminar hacia una economía baja en emisiones de gases de efecto invernadero,
cuya sobreacumulación en la atmosfera por las actividades humanas ha
desencadenado el cambio climático. “Se está mandando un mensaje clave al
mercado global.
Ante el
fracaso hasta ahora de los intentos por fijar objetivos obligatorios
individuales a cada país – el Protocolo
de Kioto aposto por esa fórmula y solo logro cubrir un 11% de las emisiones
mundiales – ahora se le da la vuelta al proceso. Se pone una meta obligatoria:
que el aumento de la temperatura media en la Tierra se quede a final de siglo “muy
por debajo” de los dos grados respecto
a los niveles preindustriales e incluso intentar dejarlo en 1,5ºC.
Luego cada
país pone sobre la mesa sus aportaciones voluntarias para reducir sus emisiones
de gases de efecto invernadero. Y lo hacen todos los 187 de los 195 países
reunidos en París han presentado ya sus programas nacionales. Todo el que firme
y ratifique el pacto – algo que ocurrirá a partir de la próxima primavera deberá
aportar contribuciones con las limitaciones de gases.
El acuerdo
de París entrara en vigor en 2020, por si solo no será suficiente para lograr
el objetivo de los dos grados. Según
se reconoce en la “decisión” en la
segunda parte del texto, los programas de recorte que han presentado los
187 Gobiernos no bastan. Se requerirá un esfuerzo muy superior. Por eso se
establecen mecanismos de revisión al alza de los compromisos cada cinco años. También herramientas de
transparencia como los inventarios, para intentar que el control sea lo más
objetivo posible.
La UE
aportara a los fondos de mitigación y adaptación que se recogen en el acuerdo.
Es fundamental realizar esfuerzos para dotar al mundo de tecnologías bajas en
carbono a costes muy reducidos, para lo que es prioritario reparar
sustancialmente los medios que dedicamos a la investigación en esta área.
Como era de
esperar, las organizaciones ecologistas no están del todo satisfechas. Son
pertinentes sus críticas a las inconcreciones del acuerdo y a que no se han
tenido suficientemente en cuenta las necesidades de los países más pobres, que
son los que más están sufriendo las consecuencias del cambio climático. Con
seguridad que en relación a lo que debería haber sido, el acuerdo se ha quedado
corto.
Veinte años
de fracasos sucesivos en las cumbres climáticas no dejan lugar a mucho
optimismo, pero porque no, confiemos en que de esta vez sí se lleven a cavo las
medidas plasmadas en el acuerdo.
En estos momentos
ya casi nadie niega que la temperatura del planeta haya aumentado y que ello se
deba a la actividad industrial
El mundo se
modifica con asiduidad y nuestro conocimiento no siempre está al día de tantas
transformaciones. A pesar de la multiplicidad de las fuentes de información,
estamos viviendo en un planeta en buena medida desconocido. No en el sentido
que lo entendían los exploradores de antaño, sino porque no siempre percibimos
las relaciones y las interacciones entre
fenómenos pertenecientes a distintos ámbitos: por ejemplo, entre la economía y
la ecología, entre el medio ambiente y
los movimientos sociales o entre nuestro modo de consumir y el cambio
climático. Por eso es necesario
actualizar periódicamente nuestra visión del planeta.
Tenemos ahora
el sentimiento de hallarnos ante un mundo más amenazante. Muchas de nuestras
referencias anteriores se han quedado obsoletas. Se han derrumbado nociones políticas y
sociológicas que habían estado vigentes durante dos siglos. Las herramientas
conceptuales que empleamos durante tanto tiempo para comprender y para explicar
la evolución de las cosas, se han vuelto de pronto inadecuadas, desprovistas,
desprovistas de eficacia para evaluar los cambios actuales.
La cuestión
ecológica, durante tanto tiempo negada o
minimizada, ocupa ahora el centro de las preocupaciones de muchos ciudadanos.
Es el resultado del extenso e incansable trabajo de alerta de organizaciones
ecologistas basado en informes científicos. En especial la decidida acción de
los fundadores de la ecología moderna, agrupados en el Club de Roma, quienes
–ya en 1970- publicaron un resonante informe inaugural que despertó las
conciencias del planeta.
No podemos,
pienso yo seguir mirando para otro lado mientras ocurren fenómenos como los que
se describen:
El niño en 1970. En 1998 los huracanes
Georges y Mitch. El 21, de mayo del 2003 en Argelia en la región de Bumerdés a
unos 50 km de Argel. A las 7.30 horas de la tarde la tierra tembló hasta
alcanzar los 6,8 grados Richter, hubo 2.278 muertos. Irán El 26 de diciembre de
2003, cuando el terremoto 5,50h de la mañana en Bam comenzó a temblar hasta
destruir el 80% de las casas siendo el resultado de 30.948 muertos. Huracán
Katrina el 29 de agosto del 2005, en Nueva Orleans Estados Unidos, dejando la
cifra de unos 1.500 muertos. El 12 de Mayo del 2008 un terremoto de 7,9 grados
en la escala de Richter, que devasto la provincia de Sichuan, en el suroeste de
China con 70.000 muertos y millones de personas sin hogar, el seísmo de Aceh
(Indonesia) el 26 de diciembre del 2004 que se trago las costas del Oceánico
Indico con 230.000 muertos, el terremoto de L´Aquila Italia el 6 de abril del
2009 de 5,8 grados que mató 308 personas, el 8 de octubre del 2005 en Cachemira
Pakistán /India, terremoto de 7,6 grados que estremeció a Pakistán, India y
Afganistán, el más fuerte que conocen en el último siglo, dejó 73.000 muertos,
El 12 de enero del 2010 Puerto Príncipe (Haití), pasara de los 230.000 muertos,
y una ciudad completamente destruida. Estos fenómenos se han repetido de forma
más frecuente y persistente desde 1970, comparado con los 100 años anteriores.
Las dos primeras semanas de febrero del
año en curso 2010, alagunas zonas de Washington permanecen enterradas bajo 1,5
m de nieve, muchas áreas de la zona están paralizadas más de 8 días
consecutivos a causa de una segunda tormenta invernal que se puede considerar
histórica.
En España estas mismas semanas de febrero del 2010
hemos llegado en algunas zonas de nuestra geografía a -20ºC y -22ºC.
El 12/02/2010 Roma,
los lugares más emblemáticos aparece cubiertos de nieve, Fontana de Trevi, la
Plaza Nova y Plaza de San Pedro hace más de 24 años, que no se recuerda ver la
ciudad cubierta de nieve.
El 22 de febrero en Madeira ( Portugal ) las lluvias torrenciales han causado
42 muertos, podíamos seguir contando, desgracias y desastres pero mi intención
no es alarmar sino, concienciar, reflexionar, ver, pensar, y como la mayoría de
nosotros tenemos raciocinio, actuar en consecuencia.
Galicia, Cantabria, País Vasco, están en alerta
amarilla, a causa de fuertes vientos, por encima de los 120 km y en ocasiones
acercándose a los 230 km.
En Chile, hoy 27 de febrero a las tres de la madrugada se ha producido un
terremoto de 8,8 grados en la escala de Richter, que ha dejado de momento más
de 300 muertos.
Bien es verdad que todo no se le puede achacar al Cambio Climático, pero por
intuición ¿algo debe tener que ver? ¿O no?
Ahora pasaremos de la lluvia a tener un sol veraniego, y a si, como viene
pasando los últimos años, pasamos del invierno directamente al verano, el otoño
y la primavera no tienen apenas incidencia, y esto sí que tiene mucho que ver
con el Cambio Climático.
En el 28/ 05/año 2015 en la India una ola de calor
causo la muerte de 1.400 personas.
En nueva York rompe récor de ola de calor en Navidad,
18,8 grados Celsius 27/12/2015.
La organización
National Wildlife Foundation. Dice que
200 millones de estadounidenses sufrirán graves problemas mentales por el
cambio climático. Entre los sectores de población más amenazada se en
cuentran los menores, los ancianos, la
gente que vive en la pobreza y las personas que ya tienen algunos problemas de
salud mental.
De acuerdo con este
estudio, un 50% de estadounidenses viven en zonas costeras, que se verán
afectadas por tormentas y por un aumento del nivel del mar. Además, el 70% de
población padecerá olas de calor y quienes viven próximos al curso de los ríos
sufrirán por las inundaciones. (6/11/2015)./
Publicado el
25/01/2016 imágenes que muestran la desaparición del segundo lago más grande de
Bolivia.
Como consecuencia de la desaparición del agua, murieron millones de peces,
mientras que unas 500 aves, como flamencos y patos, también perdieron la vida
debido a la sequia.
Ubicado en la región de Oruro, a 3.700 metros sobre el nivel del mar, el
lago Poopo era el segundo lago más grande de Bolivia.
El ser humano ha destruido ya el 46% de la masa
forestal del planeta: Un equipo de investigación de más de 15 países ha
estimado en tres billones la cifra de árboles en el planeta. La tasa de pérdida
debido a la deforestación y la actividad humana es de 15.000 millones de
árboles cada año.
Si
no nos ponemos en serio en contribuir con todos los medios, desde los pequeños
pueblos hasta las grandes ciudades y naciones del mundo, en reducir los gases
contaminantes, el mundo vivirá con más frecuencia las catástrofes que hemos ido
enumerando en el artículo anterior.
Esto debería estar medianamente claro, que se debe sin
lugar a dudas, al cambio climático y el calentamiento marino que
alimenta la fuerza de los huracanes.